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lunes, 25 de abril de 2011

That secret place where no-one dares to go

Ultimamente me he dedicado a leer, escuchar y ver muchas opiniones y reflexiones feministas. He aprendido mucho. Gracias a ellas, siento que ahora puedo ver el mundo que me rodea con más matices, soy capaz de notar sutilezas que antes no existían y que dicen demasiado. Es como volver a sentir el placer de aprender a leer, un montón de puertas, ventanas y rejas que se abren para mostrar el más allá de la realidad.
Además, incluso los artículos y blogs feministas que he leído no se cierran a este único tema sino que demuestran estar entretejidos con otros puntos de vista que se salen del molde general que discrimina lo que no embona. Eso me emociona porque quiere decir que no estamos solos en nuestra inconformidad y que al final discriminar no es aceptable sin importar contra quien sea.
A su vez, me parece importantísimo que más gente se de cuenta de cómo diario estamos siendo bombardeados por campañas de odio tan sutiles que apenas y son perceptibles o que son bastante obvias pero como estamos acostumbrados a ellas las empezamos a aceptar como naturales.
Por estas razones y porque quiero mostrar el día a día de una feminista novel mexicana, me uno a "Soy Feminista... ¿Y qué?".

miércoles, 23 de marzo de 2011

You keep using that word...



Hace un par de días, la revista Replicante publicó una columna de opinión titulada "Feminismo y otras falacias". La autora, Tania Tagle. El texto, un desastre.

Con motivo de la conmemoración del 8 de marzo, Tagle se avienta esta opinión, en la que busca evidenciar cómo el feminismo (entendido únicamente como el feminismo sesentero rabioso y quemabrassieres) ha servido para que las mujeres se auto-victimicen, y manipulen todas sus circunstancias a su favor. Critica las cirugías plásticas, el arreglo personal, y la noción de que liberarse es gastar miles de dólares en un bikini de Gucci. Pero también habla de situaciones terribles, como la violencia de género, desde esa comodidad que da el privilegio, desde esa postura Susanitesca, molesta porque las pinches viejas siguen jodiendo con que no quieren que se sigan matando mujeres sólo porque son mujeres. ¿Qué no ven que ya estamos en una sociedad post-género? parece preguntarse la autora, ¿qué no ven que yo tengo ya todas mis necesidades cubiertas? Y utiliza el mismo ejemplo al que tantos personajes privilegiados recurren al desestimar la situación de género en México: Ni que estuviéramos en los países del Medio Oriente. Ahí sí que hay inequidades debido a la religión. Así que no se quejen, señoras manipuladoras que nomás van a la universidad a buscar marido.

De verdad que dan ganas de gritar ante tal ceguera, ante tal despliegue de privilegio, ante tal ignorancia al respecto de lo que sucede en su propio país. Y ese es un texto escrito por alguien que ha recibido educación. Por alguien que tiene acceso a un medio más o menos importante. Alguien que, con todas estas ventajas, no fue capaz de hacer una búsqueda más allá de los lugares comunes, de los favoritos de esa intelectualidad que frunce la boca cada que se le recuerda que todavía se viven inequidades incluso en los lugares más elitistas y privilegiados. Resulta terrorífico que alguien que supuestamente lee y escribe como modo de vida, alguien de quien podríamos suponer un contacto con numerosos puntos de vista diversos, con la capacidad y las herramientas para hacer una investigación, prefiera quedarse en la comodidad de lo que ya sabe y ve todos los días.

Que después de toda la serie de comentarios que recibió al respecto de su texto (léanlos, por favor, esos sí valen la pena), siga prefiriendo no saber qué quiere decir realmente el término y las ideas que decidió criticar.

lunes, 19 de abril de 2010

Feminismo en Flickr


Caseface123, usuaria de Flickr, ha desarrollado este proyecto: pide a diversas personas que escriban en una cartulina lo que opinan del feminismo y les toma una foto. Es increíble, les recomiendo que se den una vuelta.

martes, 28 de abril de 2009

Mientras nos escondemos tras un tapabocas...

Como las noticias importantes de estos días giran alrededor de la pandemia, del pánico, del posible fin del mundo y catástrofes varias, hay muchas otras que se quedan sepultadas sólo para explotarnos en la cara cuando pase el furor milenarista.

Por ejemplo: ¿saben que en estos días los legisladores están haciendo todo lo que pueden para echar para atrás las reformas que legalizan los abortos? ¿saben que en estados como Yucatán, Durango, Nayarit o Jalisco están metiendo iniciativas para “proteger la vida desde el momento de la fecundación o la concepción hasta su muerte natural (sic)”? ¿que en Yucatán ya es necesario que un juez dé su visto bueno para que una mujer pueda interrumpir su embarazo?

Eso sí me da miedo. Más que los zombies con influenza porcina y pezuñas que pueblan mis fantasías de película serie B. Me aterra saber que en pleno 2009 a las mujeres nos siguen viendo como menores de edad que necesitan la custodia de "los adultos responsables", del Estado, de los jueces, pues las decisiones propias terminarán dañándonos. Como si fuéramos niñas. O idiotas. Como si desconociéramos las consecuencias y no fuéramos capaces de lidiar con ellas.

Estoy terminando de traducir un texto largo y doloroso de una mujer que le habla a este tipo de personas, en particular a estas almas moralmente superiores que plantean que la decisión "buena" ante un embarazo no deseado es el llevarlo a término y dar al bebé en adopción. Por supuesto que para alguien que no tiene que llevar nueve meses a alguien dentro de su cuerpo esa es la opción pertinente. La que va a juego con esas imágenes chantajistas de la virgencitasanta llorando por tantos inocentes muertos. Tantos inocentes de los que esos mismos bienpensantes se desentienden en cuanto nacen.

Aprovechen la reclusión paranoica de estos días y visiten Cimac Noticias, que se dedica a pescar y presentar las notas que afectan directamente a la población femenina de este paisito bananero. Y mucho cuidado con los zombies.

jueves, 16 de abril de 2009

Mujeres en la calle.

O de la necesidad de re-apropiarnos de nuestra ciudad.


Ayer, las mujeres afganas salieron a la calle a protestar en contra de una ley dirigida a los chiitas que, entre otras cosas, permite que los maridos tengan sexo no consensual con sus esposas, es decir, que las violen; permite el matrimonio infantil, y prohibe que una mujer salga a la calle sin la compañía del pene protector de su marido o pariente varón. Un grupo de aproximadamente 300 valientes salió a la calle y se manifestó frente a la mezquita del principal apologista de esta ley. Una contra-manifestación de hombres y mujeres las apedreó y les gritó, pero ellas realizaron su marcha, protegidas por una cadena de policías que incluía mujeres.

Y aquí "El peor machismo de todos" me dice que si uso shorts me busco que me acosen.

¿A qué viene todo esto? A que quiero aprovecharme de todas las lectoras que proponen que hagamos algo al respecto de la actual imposibilidad de salir a la calle como nos dé la gana sin que ello termine en bronca. Sé que este lugar lo visitan mujeres sensibles, entusiastas, creativas, con fuego en las entrañas... Lo sé porque a varias las conozco; lo sé también porque lo siento en las palabras iracundas y hartas de vivir en el encierro en una ciudad tan grande como esta. Aprovechemos esa rabia, ese entusiasmo, esa creatividad.

Hagamos algo.

Salgamos juntas a la calle. Juntas somos fuertes. Si en un país de machismo extremo las mujeres arriesgan su vida por defender sus escasos derechos, ¿no es necesario, indispensable, ineludible, que nosotras hagamos lo propio? Necesitamos hacer política de la de verdad, de la que no tiene partidos, de la que no tiene más colores que los de nuestra ropa. Necesitamos hacerle saber a esta ciudad que no nos gusta cómo nos trata y que ya no nos vamos a callar.

Hagamos un performance, una marcha, una protesta. Juntémonos todas y exijamos que se respete nuestro derecho a caminar vestidas con faldas, con shorts, sin tirantes. Invitemos a hermanas, amigas, madres, abuelas.

Propongo que resignifiquemos la infame Glorieta de Insurgentes y nos hagamos oír y nos hagamos ver como las mujeres argüenderas que nuestra ciudad necesita. Queda abierto este espacio para las propuestas de acción.

lunes, 13 de abril de 2009

Yo también elijo ser un monstruo


*Alerta de spoilers: si les choca saber en qué acaban las películas y esta no la han visto, regresen después.*

Una de las quejas que he leído acerca de las películas de animación es la falta de protagonistas femeninas. En particular, de modelos de mujeres fuertes e independientes. Las historias y las búsquedas suelen pertenecerle a la masculinidad: Rémy, Mike y Sully, Shrek, Lightnin' McQueen, Buzz y Woody... Las mujeres son acompañantes, voces de razón, quizá catalizadores, pero rara vez son quienes se encuentran en el centro de la acción. En ese paisaje de tan pocos habitantes, Monstruos vs. Aliens cae como bálsamo feminista para las argüenderas como una servidora.

Además quiso la suerte, el destino o La Loba, que el mismo día que fui a ver esta película al cine empezara a leer Mujeres que corren con los lobos, así que todo lo que veía en animación 3d ante mis ojos se iba relacionando con las palabras acerca de la Mujer Salvaje.

La historia de los monstruos y los aliens empieza con el día de la boda de Susan, a la que parece que lo que más le entusiasma es la luna de miel en París. Después de que el novio le sale con que mejor se van a Fresno, CA., para que él pueda ir a una audición de trabajo, a ella le cae un meteorito. Literalmente. Y con todo y todo se quiere casar, pero lo impide alguna reacción extraterrestre que la transforma de una muchacha modosita y petite en una mujer de muchos metros de alto y un pelo blanco platino envidiable. Un mujerón de estas dimensiones no es otra cosa que un monstruo, así que, como tal, hay que encerrarla en el área confidencial del gobierno en la que se guardan estas criaturas salidas de la imaginación B peliculera: Missing Link, el eslabón perdido anfibio, B.O.B., una masa gelatinosa indestructible, el Doctor Cucaracha, que se auto-mutó como buen científico loco, e Insectosaurio, una larva con proporciones de Godzilla.

A los monstruos les toca encierro. Nadie debe saber que existen. Peeeero... como se acerca una amenaza mayor, los aliens, se decide ofrecer a los monstruos su libertad a cambio de defender San Francisco de un robot extraterrestre que va en busca del quantonium, la sustancia que transformó a Susan en Ginormica. Y, mientras los monstruos masculinos comienzan un fallido ataque contra la amenaza, Susan huye para refugiarse en la ciudad. El robot la persigue y ella trata de escapar de él, primero como una chica indefensa, y poco a poco, como la super-mujer que descubre que es. Éste es ese primer momento fascinante de la película: todos presenciamos cómo Susan descubre en el terror de la persecución todas sus nuevas capacidades de monstruo: no se cae de los edificios porque es de su tamaño, puede recorrer distancias enormes usando automóviles como patines, y su fuerza se ha incrementado a la par de su estatura. Al final, el robot es derrotado usando las capacidades de cada monstruo, pero la heroína del momento es Ginormica, la enorme y fuerte mujer que por primera vez se sabe capaz de actuar, en vez de ser sólo una acompañante.



Así las cosas, Susan quiere seguir siendo Susan y casarse con Derek. Confía en el amor de él para acompañarla en la búsqueda de un "remedio" contra su monstruosidad. Así que regresa a buscarlo para seguir con sus planes de una vida en pareja, en equipo. Pero ella, grande y destructora, no le conviene a él para su carrera de presentador de noticias, así que, a volar, chava. Ahi te ves con tu gigantismo. Yo me voy a Fresno.

Susan se siente sola, enormemente sola. Y en ese momento se da cuenta de que en realidad no lo está; se da cuenta de que forma parte de un grupo, del de los monstruos. Del de las criaturas que todos los demás no quieren ver, pero que son capaces de hacer lo que nadie más en el mundo.

En este momento de gran felicidad, Gallaxhar, el alien mayor, la secuestra para sacarle el quantonium que la hizo gigante y usarlo para acabar con la tierra. Pero Susan ya no es esa niña indefensa, ya ha vivido lo que es ser un monstruo, ya sabe lo que es tener el control y luchar contra fuerzas desconocidas. Y además, Susan ya no está sola. Su manada de monstruos se infiltra en la nave para rescatarla y acabar con la amenaza alienígena. De nuevo, entre todos, desencadenan la auto-destrucción de la nave y, a pesar de contar con una Susan de nuevo petite, consiguen salir. Todos, menos Susan. Que regresa para ayudar a que sus amigos salgan y terminar con Gallaxhar. Que regresa para, en vez de dejar que le pasen las cosas, tomar ella la decisión y elegir de una vez por todas el bando al que quiere pertenecer: Susan se reconoce como Ginormica, decide abrazar su naturaleza monstruosa y bañarse voluntariamente de quantonium. A Susan le sucede lo que a las mujeres salvajes: una vez que te das cuenta de lo que eres capaz, no puedes regresar a ser la mujercita sumisa de adorno en el matrimonio perfecto. Necesitas combatir marcianos y mutantes gigantes. Porque puedes. Porque eso es lo que realmente eres.

Final feliz de monstruos-héroes, familia cariñosa y revancha con el ex. Final feliz de comienzo de una vida como Ginormica. Final feliz de haber visto cómo se nos da la opción de ser mujeres fuertes fuera de una estructura social convencional. De haber presenciado cómo una mujer es capaz de vivir una vida de acción rodeada de personas que son como ella. De haber presenciado, en el cine y en caricaturas, el despertar de la mujer salvaje.

martes, 31 de marzo de 2009

Ausencias inexplicables. O con explicaciones que me hacen argüendear.

Cuando uno googlea en imágenes a "ninel conde" (mi paradigma personal de todo lo que tiene de malo la representación femenina en los medios de comunicación mexicanos) aparecen cientos de fotos de sus neumáticas protuberancias, de sus chulísimas extensiones capilares, de su sonrisa blanqueada; mi "favorita" personal es la susodicha Ninel en microscópico bikini abrazada a un caballo... yikes!...

En cambio, cuando uno googlea a Hermila Galindo, una de las primeras feministas modernas en México, el total de imágenes de ella es: 0 - cero - ninguna. Ninguna foto de una mujer que se atrevió en el Congreso Constituyente de 1917 a pedir el voto femenino. Ninguna foto de alguien que, como sólo pasa en esas historias contadas por las generaciones mayores a la nuestra, murió un año después de que las mujeres mexicanas pudieran votar. Mujer nacida en Durango, Hermila además fue activista por el derecho a la educación sexual y periodista. Fundó el periódico Mujer Moderna en el que tuvo el descaro de publicar que las mujeres tenían los mismos deseos sexuales que los hombres. Y, por si fuera poco, fue la primera mujer que se postuló a diputada en la Ciudad de México.

¿Qué pasa que hasta en este supuesto territorio libre que es internet un personaje de los tamaños de Hermila Galindo no tiene una sola imagen que nos permita identificarla? ¿Por qué podemos ver a Gloria Steinem o a Simone de Beauvoir en todos los momentos de su vida y no a esta mujer que tenemos tan cerca, de la que tenemos que sentirnos tremendamente orgullosas?

Desde aquí les pido, que si alguien sabe de algún sitio, blog, loquesea, o tiene alguna foto de Hermila Galindo (en un libro, revista, etc.), me avise o lo suba. O me lo mande por mail y lo subo yo. Yo quería hacerles saber quién era Hermila, y presentarla como se debe, pero me encontré con esta pequeña dificultad. Ayudemos a reparar esta ausencia y a que nuestra base de datos crezca y sea tan rica como es debido.