miércoles, 23 de marzo de 2011

You keep using that word... (2)

... o de por qué parece que no vamos a entendernos nunca.

Al final, como era de esperarse, la sección de comentarios del texto de Tania Tagle en Replicante degeneró en telenovela. Lo triste del asunto es que todas las críticas al texto, argumentadas y bien articuladas, se ven deslegitimadas con el sambenito de que quienes las hicieron (hicimos) son (somos) feminazis envidiosas del marido que ama a Tania (aunque gane menos que ella, como ella misma tuvo a bien destacar), y de su hermosísimo hijo.

¿De verdad? ¿De verdad? ¿De verdad?

¿De todo el tiempo, datos, información, que le fue compartida a la autora y a los lectores, lo que estos personajes entienden es que quienes comentan son mujeres amargadas porque no tienen una familia como debe de ser?

Creo que lo que más me deprime es ver cómo, según se iban dando los comentarios, Tagle cambió de estrategia, y de defender intelectualmente su texto, comenzó a tomar las críticas como ataques personales, justificando su posición de privilegio con explicaciones al respecto de su vida y sus esfuerzos (que no le debía a nadie, por cierto) Y sin embargo, todos los cuestionamientos al respecto del texto en cuestión, se quedaron sin más contra-argumentación que simples - y decepcionantes - "dadas de avión" y mea culpas falsas, en el más puro estilo de niña de secundaria: "ay, ajá, sí, el machismo tiene la culpa de todos los males", "ay, ajá, sí, escribo pésimo"

Así que, al final, la que pudo haber sido una experiencia de aprendizaje, de discusión, de contraste de puntos de vista, se transformó en el acostumbrado escenario sin salida de descalificaciones personales, de cerrazón inmediata ante the F-Word (diosloslibreatodoslosreplicantesdelhorrorosoypeludofeminismo) y de reafirmarse en que sus convicciones y su estilo de vida son los que habrían de definir la manera en la que se conciben y se experimentan los logros y los fallos de un sistema de pensamiento tan complejo como el feminismo.

Al cabo que nomás es una opinión, ¿no?

You keep using that word...



Hace un par de días, la revista Replicante publicó una columna de opinión titulada "Feminismo y otras falacias". La autora, Tania Tagle. El texto, un desastre.

Con motivo de la conmemoración del 8 de marzo, Tagle se avienta esta opinión, en la que busca evidenciar cómo el feminismo (entendido únicamente como el feminismo sesentero rabioso y quemabrassieres) ha servido para que las mujeres se auto-victimicen, y manipulen todas sus circunstancias a su favor. Critica las cirugías plásticas, el arreglo personal, y la noción de que liberarse es gastar miles de dólares en un bikini de Gucci. Pero también habla de situaciones terribles, como la violencia de género, desde esa comodidad que da el privilegio, desde esa postura Susanitesca, molesta porque las pinches viejas siguen jodiendo con que no quieren que se sigan matando mujeres sólo porque son mujeres. ¿Qué no ven que ya estamos en una sociedad post-género? parece preguntarse la autora, ¿qué no ven que yo tengo ya todas mis necesidades cubiertas? Y utiliza el mismo ejemplo al que tantos personajes privilegiados recurren al desestimar la situación de género en México: Ni que estuviéramos en los países del Medio Oriente. Ahí sí que hay inequidades debido a la religión. Así que no se quejen, señoras manipuladoras que nomás van a la universidad a buscar marido.

De verdad que dan ganas de gritar ante tal ceguera, ante tal despliegue de privilegio, ante tal ignorancia al respecto de lo que sucede en su propio país. Y ese es un texto escrito por alguien que ha recibido educación. Por alguien que tiene acceso a un medio más o menos importante. Alguien que, con todas estas ventajas, no fue capaz de hacer una búsqueda más allá de los lugares comunes, de los favoritos de esa intelectualidad que frunce la boca cada que se le recuerda que todavía se viven inequidades incluso en los lugares más elitistas y privilegiados. Resulta terrorífico que alguien que supuestamente lee y escribe como modo de vida, alguien de quien podríamos suponer un contacto con numerosos puntos de vista diversos, con la capacidad y las herramientas para hacer una investigación, prefiera quedarse en la comodidad de lo que ya sabe y ve todos los días.

Que después de toda la serie de comentarios que recibió al respecto de su texto (léanlos, por favor, esos sí valen la pena), siga prefiriendo no saber qué quiere decir realmente el término y las ideas que decidió criticar.

lunes, 7 de marzo de 2011

La maravilla de los blogs




Hace ya casi dos años, escribí al respecto de la ausencia de información sobre Hermila Galindo, particularmente sobre la carencia de fotos de esta mujer, fundamental para nuestra historia reciente.

Y como si de una de esas recetas de antaño se tratara, ese post se quedó reposando, serenando, todo este tiempo, hasta que, hace casi dos meses, apareció un comentario en mi bandeja de entrada, en donde Hypatia me dejaba, nos dejaba, un enlace a su blog, en donde habla del maravilloso legado de esta mujer. No conforme con eso, incluye una foto, misma que encabeza este post, y por la cual le agradezco infinitamente haberse tomado la molestia de comentar.

Ahí radica una de las facetas maravillosas de la escritura en este medio: así como hay anónimos que pueden pasearse e insultar como les da la gana, aparecen con el tiempo personas afines, que contribuyen a mejorar los espacios que visitan. Que los transforman, de ejercicios solitarios en comunidades vivas. Y éste es el tipo de cosas por las que debemos seguir peleando, hablando, escribiendo, actuando.

Muchas gracias, Hypatia. Muchas gracias, Hermila. Y muchas gracias a todos los que siguen leyendo estas letras.

jueves, 3 de marzo de 2011

Una de post-post-Oscares

Como ya es jueves, esto de los Oscares seguro ya está fuera de las cabezas de todos, ya es tema passé, pues (más, si Charlie Sheen sigue dando entrevistas).



Y sin embargo, después de haber leído varias reseñas sobre lo aburrídisimo de la entrega, lo predecible de los premios, lo soso de James Franco conduciendo, una idea me da vueltas. Todos sabemos que varias veces la Academia ha favorecido películas olvidables y hecho a un lado otras que resultan cruciales para la historia del cine, y de la cultura popular en general. Uno de los ejemplos favoritos es el triunfo de Kramer vs. Kramer, que tuvo a Apocalypse Now como la contendiente "que sí era la buena".

Aquí va mi declaración sumamente anti-cool. Ya sé que en el mundo de "las cosas importantes", querer invadir Polonia tras escuchar a Wagner rankea muchísimo más alto que ver el divorcio de una pareja y sus broncas de custodia. Pero si algo resulta fascinante, si algo hace que yo siga viendo esa película cada vez que la vuelvo a encontrar en la tele, es que ofrece una imagen bastante interesante, y extremadamente rara, de la evolución emocional de un personaje masculino que tiene que establecer una relación maternal con su hijo. Es una película con la que asimilamos que es posible la masculinidad de otra manera.

Y yo sé que es mi opinión personal, y que para más inri, yo represento por partida doble todo lo que para hollywood es indeseable (soy mujer y tengo más de 25, así que en términos prácticos, no existo para ellos) pero a veces me resulta un poco triste que la ninguneen tanto ante el olor del napalm por las mañanas.

martes, 30 de noviembre de 2010

Anuncio Parroquial pa' los que anden en Guadalajara




El jueves 2 de diciembre, a las 12:30, en el salón Mariano Azuela de La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se presentará el libro Óyeme con los ojos. De Sor Juana al siglo XXI. 21 escritoras mexicanas revolucionarias de Patricia Rosas Lopátegui, una apasionada de la creación femenina, y especialista en la vida y obra de Elena Garro.

Si andan por allá, dénse una vuelta. Si no, avísenle a quien pueda interesarle.

jueves, 28 de octubre de 2010

Argüendeando por otros lares...

Queridos lectores,
Meses ha del último post pegado aquí. En el tiempo que ha pasado, no crean que el mundo exterior se ha librado de mis actividades de argüende: he dado talleres y clases, y varios proyectos profesionales me han mantenido alejada del blogcito rosa de mis quereres.

Sin embargo, hoy hay que retomarlo para llamar la atención, una vez más, a los prejuicios morales que tenemos arrastrando desde hace siglos, y que nos hacen tanto daño, que nos impiden ver todo lo demás. "The big picture", dirían los que hablan inglés, se vuelve lo menos importante ante la imperante necesidad de seguir considerando al "otro" como dañino para las vidas de "la gente decente". En este caso, el territorio de la polémica es el blog de mi queridísima y admirada Luza Alvarado - ya la he recomendado antes, pero ahora está on fire posteando todas sus ideas acerca de todos nuestros pendientes para con nuestro querido y doliente México. Les conviene darse una vuelta por allá.

En el caso en particular de su más reciente post, ella imagina una tarea escrita por un niño en un futuro bastante cercano. He aquí el post, y las reacciones que suscitó, incluida la de una servidora. La versión que está en el blog de Luza en este momento ha regresado al redil, futureando la historia de una familia nuclear, porque la idea de dos mujeres criando dos niños dentro de quince años levantó demasiado escozor entre el respetable y se perdió la idea central del texto entre alegatos sobre "lo funcional" y "lo natural", sin dejar a un lado la ya tradicional implicación de que la autora debe ser lesbiana porque su foto así la delata. (En este punto, por favor, si alguien me puede decir qué carajos vio esa mujer en la foto de Luza para decidir con tanta claridad su preferencia sexual, comparta su sabiduría, porque yo por más vueltas que le doy, nomás no lo veo por ningún lado)

Ahora sí, no más preámbulos. Lean la terrible historia de José y... chanchanchannn... ¡sus dos mamás!


José en el año 2025

Hoy hago un ejercicio distinto y muy divertido para imaginar el futuro. Se trata de algo tan sencillo como una tarea escolar escrita por un niño de nueve años que vive en México, en una época cercana al año 2025. Los invito a leerlo con ojos críticos y esperanzados, a buscar los valores importantes para un niño y la sociedad del futuro. Si son curiosos, explorarán los links que incluyo y verán que esto, más que un sueño guajiro o una utopía, es bien posible si así lo queremos. ¡Disfrútenlo!



"Soy José, tengo nueve años. Vivo con mis dos mamás y mi hermana Andrea. Tengo que escribir una tarea para la escuela contando un día normal en mi vida. Ahí va:

Nos levantamos cuando todavía está oscuro y encendemos el generador de energía, porque en la noche hay que apagarlo para ahorrar y que la energía de los paneles solares se aproveche bien. Mientras mamá Liz baña a Andrea, yo salgo con mamá Isabel al patio, donde tenemos un huerto. A mi me toca regar y a mamá Isabel le toca cosechar. Luego preparamos el desayuno y el lunch para la escuela. Usamos lo que compramos en el mercado y también lo que cosechamos. Dice la maestra que si comemos lo que producimos, la tierra se pone contenta y tenemos más energía para jugar. Desayunamos rapidito para que no se nos haga tarde para salir. Mamá Liz y yo nos ponemos el casco y nos vamos en bicicleta, ella me acompaña a la escuela y luego se va a ensayar con su grupo. Mamá Isabel se va con Andrea al kinder. Ellas van en el monorriel porque Andrea es chiquita y todavía no sabe andar en bici.

Lo que más me gusta de la escuela es que hacemos deportes diario. Unas veces jugamos para ver quien gana, otras veces solo jugamos para aprender a hacer equipo. Siempre son equipos mixtos, los niños somos más bruscos y las niñas son gritonas, lo bueno es que el entrenador nos ayuda a convivir para aprender que todos tenemos algo bueno que aportar.
Algunas clases no me gustan porque son de una sola cosa y hay que estar sentado y callado. Pero otras me encantan porque tenemos que construir y reparar aparatos. El taller de Renovación de energía es mi favorito. Nos enseñan a usar las fuerzas invisibles del sol, el viento y el agua para mover grúas a escala, cocinar y encender focos. Siento como si hiciéramos magia. Mi otra clase preferida es la de Sistemas, ahí nos enseñan a resolver retos, solos o en equipo, y usamos lo que cada quien sabe hacer mejor. Ahí descubrí que soy bueno para organizar a mi equipo, y también que se me ocurren inventos para hacer que las cosas vayan más rápido y que todos las podamos usar. El recreo no es una clase, pero si no hubiera sería feo.

En la tarde me regreso a la casa en la bici. En la ciclopista vamos jugando carreritas con mis amigos, yo no soy tan rápido pero soy bueno para esquivar. Cuando llego, mamá Liz y Andrea ya están en la casa y comemos juntos. Mamá Isabel no puede ir a comer, pero nos acompaña desde la pantalla de su trabajo. Ella es muy importante, hace que las empresas sean responsables y justas con la gente y el medio ambiente. Trabaja con gente de todas las edades y es muy inteligente.
Si ayudo a levantar los trastes y a lavarlos, me dejan ver la tele. Me gustan dos programas, la caricatura de Héroes sin fronteras y la serie de Galaxia 3000. Los niños que salen ahí son como yo, pero con poderes. Los héroes superan pruebas bien difíciles con la ayuda de gente normal, y los de Galaxia van descubriendo planetas como la Tierra y de cada uno aprenden inventos para remediar el clima de la Tierra y curarla, pero tienen que vencer a unos enemigos virtuales que destruyen todo con plasma negro.

En la tarde, mamá Liz nos lleva al centro recreativo. Ahí podemos nadar, jugar, ver películas. Dice mamá Liz que cuando existía el dinero en monedas y billetes el centro recreativo era muy caro, pero ahora que todo es con Actioncard todos podemos hacer de todo a cambio de nuestro trabajo. Yo junto más puntos que mis amigos porque me toca ayudar a los abuelos en el vivero vecinal y jugar con ellos en la consola W2050. Con mis puntos me alcanza para entrar a la alberca de surf o escalar el muro. Yo hago todo solo, pero Andrea no. Ella y mamá Liz se van al taller y ayudan a transformar la basura en repuestos para bicicletas, platos, cubiertos y muros para las casas. Y a cambio pueden tomar clases de canto y entomología urbana. Andrea es chiquita pero le tiene miedo a los insectos.

Mamá Isabel nos alcanza en el Centro recreativo cuando sale de trabajar. Si yo no tengo tarea, nos quedamos otro rato y cocinamos la cena con los vecinos o hacemos lecturas actuadas con los abuelos. Si no, nos regresamos a la casa en monoriel, porque como hay nevada todas las noches, nos da frío. al llegar, yo hago la tarea y la mando al correo de la maestra antes de ponerme la piyama. Andrea y mamá Isabel juegan Air-Chess hasta que llega la hora de cenar. Mamá Liz ensaya en su estudio, porque toca Reactable y compone canciones para los viajeros del monorriel.

Mi día termina cuando todos nos ponemos la piyama y jugamos Storyteller en la pantalla de hologramas. Las historias de Andrea siempre tienen luciérnagas mágicas y a mi me gustan las de ecomutantes contra robots. Nos turnamos para no pelearnos, y entre los dos hacemos unas historias loquísimas. Nuestras mamás se ríen y también ponen sus personajes, pero a veces son un poco como ellas y le dan órdenes a los robots, y eso no se vale en la historia, aunque a veces sí."


Si ustedes también imaginan algo positivo para el México del futuro, los invito a compartirlo aquí o aquí. Cuando terminen de hacerlo, les aseguro que estarán sonriendo.

Aquí les dejo un video. No es José, es Luis Enrique González y este es el México que imagina:


Comentarios:

Oscar F Herrera dijo...


No estoy del todo de acuerdo con su "visión de futuro de México": El uso de energías alternativas, la producción para consumo propio y el utilizar medios alternativos de transporte son bienvenidos, sin embargo difiero totalmente en la idea de una Familia "Mujer-Mujer" o "Hombre- Hombre" cuales quiera sea la formula. Creo firmemente que solo una Familia donde un hombre y una mujer se complementan, se respetan, se aman, puede ser la base del crecimiento y sostenimiento de las sociedades actuales y futuras; considero que muchos de los problemas de la sociedad actual radican en las faltas de respeto que los seres humanos nos hemos proferido y expresado por mucho tiempo. Una sociedad basada en el amor, nos debe animar a expresarlo en todo momento a los demás, sean hombres o mujeres, pero entendiendo y asumiendo mi papel y mi condición de sexo… todo lo contrario se vuelve egoísmo y este solo destruye.


Soy Padre de 3 hijas, felizmente casado desde hace 12 años y tengo la tarea irrenunciable de educarlas y llevarlas al camino del bien, la verdad y la libertad; es una tarea difícil, pero nunca renunciare a ella. Es cierto que muchos hombres han demostrado su falta de responsabilidad en esta sociedad moderna y no dejamos que la mujer desarrollara por mucho tiempo todas sus capacidades, le aseguro que muchos hombres hoy admiramos y nos llenan de orgullo y admiración la actividad y responsabilidad que la mujer ha asumido en la actualidad, yo gracias a Dios, tengo una gran mujer que hombro a hombro luchamos cada día por ser mejores; Esta sociedad necesita aprender a vivir con esa Verdad: fuimos hechos iguales, con los mismos derechos y obligaciones, pero con capacidades diferentes que determinan nuestro ser y función. Estoy convencido que como dice Anselm Grün en su libro “Sigue tu Propio camino con la frente alta”, que solo cuando asumimos con valor nuestra propia verdad, nos liberamos…muchos hombres y mujeres nunca dejan de huir a esa propia verdad, huyen de sí mismos toda la vida sin alcanzar nunca la plena felicidad.
Seguramente este comentario será muy criticado, sin embargo y con el mismo derecho que usted tiene de publicar sus ideas, las cuales considero muy refrescantes y amenas me animo a expresar las mías.
Quedo su servidor…

26 octubre, 2010


pensamientovisible dijo...

Oscar, 


Muchas gracias por tu comentario. Aprecio mucho tu sinceridad y el tiempo que te has tomado en escribirlo.
Siéntete con toda la libertad de hablar y dar tu punto de vista. Se trata de enriquecer nuestra mirada y creo que tú lo has hecho.

Ahora te cuento un poquito sobre la historia de José. Si te fijas, es un poco ambigua, y esto no es un acto inocente. Cuando digo "dos mamás" dejo abierta la posibilidad a que se trate de una pareja homosexual. Fui maestra durante seis años y vi muchos casos así, donde había dos mamás y eran excelentes madres, compañeras y miembros de su comunidad. (independientemente de lo que ocurriera tras la puerta de su alcoba, cosa que no me incumbe). Si te parece que las dos mamás homosexuales no están dentro de los parámetros de la familia, respeto tu punto de vista y adelante con la vida. 
Pero te invito a que repasemos el texto una vez más. Si te fijas, cabe la posibilidad de que no sea una pareja homosexual. 

En nuestro país -como en el resto de Latinoamérica- hay muchas madres solteras que, con la ayuda de las abuelas, las primas, las hermanas o las amigas, crían a sus hijos y los sacan adelante. Si echamos ojo a las estadísticas quedará más evidente esta situación. 

En otro orden de cosas, las guerras, los conflictos militares y otras situaciones de crisis social -como tú bien lo has dicho- dejan a muchas madres solas. Quizás faltan estudios profundos que lo documenten, pero lo que he visto y vivido indica que es común que estas madres se unan, por un simple acto de solidaridad femenina, para ayudarse a criar a los hijos. En mi familia materna hay varios casos de tías , abuelas y sobrinas que se ayudan. Y también te comparto el caso de mi tío Luis, quien llegó muy chico de España justo después de la guerra civil. Desde niño tuvo dos mamás (las llamaba mamá Panchín y mamá Tere, las amaba como mamás por igual ), eran dos hermanas que se quedaron viudas y decidieron criar a sus hijos juntas. Primos que crecen como hermanos, mujeres sin hombres que forman una sola familia...

En fin: al igual que tú, me encantaría que para el México del futuro y de siempre las parejas fueran sólidas y asumieran sus compromisos como tú lo has hecho con tu familia. 
Una vez más te agradezco el comentario y bienvenido a este espacio. 
Y me encantó la frase de continuar con la frente en alto. ;)



Saludos,
Luza

26 octubre, 2010


Daniela dijo...

Hola,


Yo estoy de acuerdo con Oscar y creo que justo uno de los principales problemas que tenemos es que personas como tu Luza quieran justificarse con "ambiguedades". Cada uno puede vivir como quiera y ser responsable de lo que hace, muy seguramente y por lo que veo en tu foto tu seas lesbiana y eso se respeta, pero lo que no, es utilizar los medios para querer dar lecciones o criterios equivocados y falsos. Sería mucho más productivo si todos pusieramos nuestro grano de arena para recomponer a la familia, no para creernos tan modernos o superficiales, que justifiquemos situaciones que por naturaleza no lo son. Yo llevo 30 años en educación y hay una diferencia enorme entre las familias bien compuestas de las que son disfuncionales. Otro aspecto en lo que quiero hacer incapié es que tu artículo con eso de las dos mamás dejó de ser valioso, es como la película que tiene un excelente trama pero que la echan a perder con la escena erótica que no viene al caso, pero se piensa que si no la hay, nadie la va a ver.Te animo a ser mas responsable, que tus buenas ideas brillen por creativas, pero si mezclas sin tener firmes las convicciones confundes y te desacreditas.

27 octubre, 2010


ComandanteA / Alejandra Espino dijo...

Queridos Óscar y Daniela,



Me parece sumamente triste que lo único que les interesara del texto fuera el detalle de que los niños de los que se habla son criados por dos mujeres. Todas las fascinantes posibilidades futuras por las que debemos empezar a trabajar pareciera que no importan ante la ¿"terrible"? ¿"inmoral"? idea de que las familias no van a ser siempre como nos dijeron en la primera mitad del siglo XX - en Occidente- que deberían ser.

Pensar que la noción de familia es algo inamovible desde el principio de los tiempos y sin importar variables culturales o geográficas, sería como seguir manteniendo que la tierra es plana, que las personas morenas no tienen alma o que las mujeres sólo sirven como ornato para los hombres poderosos. La familia, como cualquier estructura creada por los seres humanos muta, evoluciona, se adapta a cambios históricos, culturales, geográficos, etc. Tratar de seguir manteniendo una visión que tiene su origen en los ajustes al catolicismo del concilio de Trento me parece, en el mejor de los casos, anacrónico, y en el peor, peligroso.



Y por otro lado, Daniela, no entiendo qué es lo que ves en la foto de Luza que te haga decir que "muy seguramente sea lesbiana". No alcanzo a percibir qué clase de códigos visuales la harían pertenecer tan definitivamente a ese universo que, por la seguridad con la que te expresas, debe ser monolítico e inalterable. Así que a menos que tengas alguna especie de poder paranormal, tu comentario está totalmente fuera de lugar. Y por favor, no hablemos de naturaleza como si habláramos de dogmas, porque tantito que empecemos a estudiar comportamientos animales y veríamos que todo lo que moral/religiosamente se ve como antinatural es practicado sin complejos por diversas especies. Tu comentario, aparentemente respetuoso, está lleno de prejuicios, que te desacreditan más de lo que la presencia de dos mamás en la historia de Luza, la desacreditan a ella. 

Saludos, y sigue con el buen trabajo, Luza.



Alejandra Espino

28 octubre, 2010


jueves, 22 de julio de 2010

Acémila, cougar, gallina, zorra.


"Una zorra es la que se acuesta con cualquiera. Una perra la que se acuesta con cualquiera menos tú." De un estatus cualquiera de Facebook.

Leía estas palabras y, más allá de las referencias al comportamiento sexual de las mujeres de acuerdo a las exigencias y necesidades no de ellas mismas, sino de los hombres que las(nos) juzgan, hagan lo que hagan, lo que me llamó la atención fue la facilidad con la que utilizamos animales para referirnos a las personas del sexo femenino: desde la sonora "¡Recua de acémilas!" con la que un cura regañó a mi profesora de Español y a sus amigas, según nos contó en una clase, hasta las perras y zorras que se prodigan como señal de los tiempos que vivimos, pasando por las gatas que hacen el quehacer de las ricas sin educación, sin olvidarnos de las cougars, que se atreven a pretender que está bien tener relaciones con hombres más jóvenes. Y si seguimos buscando, encontraremos gallinas que no se callan, mujeres que parecen vacas suizas, víboras criticonas y un etcétera que parecería infinito.

Y sólo se me ocurre preguntar ¿Por qué es tan fácil relacionar las actitudes femeninas con comportamientos animales? ¿Por qué lo hacemos de forma tan natural, sin detenernos a pensar en lo que pude implicar?

Y sólo se me ocurre proponer algunos pensamientos "en voz alta" (¿cómo será la voz alta por escrito?): ¿No será que inconscientemente seguimos pensando en que la mujer está más cerca de los otros animales que del hombre? ¿Esta cercanía a la animalidad se deberá a que seguimos pensando en la mujer como menos humana que un hombre? Y si la divinidad de su preferencia puso a los animales al servicio del hombre ¿No explica esto perfectamente la relación de ideas planteada en el estatus fesibuquero que corona esta entrada? ¿No explica, además, la sensación de indignación masculina ante la pertenencia que se atreve a negarle la satisfacción al amo? ¿Cómo es posible que esa mujer, más cercana a una perra rabiosa o a una zorra huidiza que a mí, hombre-punto-culminante-de-la-creación, no entienda que su sexualidad debe girar alrededor de mi pene de macho propietario?

No sé, ahí se los dejo de tarea, con el recordatorio de que las palabras, y la manera en que las usamos, dicen mucho de nosotros. Mucho más de lo que nos gustaría.

Estimado MAC, Vete a la mierda.

Me imagino que ya se enteraron de la línea de cosméticos que MAC ha sacado en colaboración con la marca Rodarte, en alusión a las muertas de Juárez (ya sé que las señoritas Rodarte dicen haberse inspirado en el paisaje desértico, pero todo el marketing parece indicar otra cosa) No voy a poner las fotos, porque me indigna nada más verlas. Pero sí los voy a invitar a que le dejen su opinión a la gente de MAC, si esto les molesta tanto como a mí. Si no, córranle por sus pinturitas color coágulo y jueguen a que les cortan los pechos, las mutilan y las dejan tiradas en un terreno, que al cabo en la carrera por ser super hip y super rompedor todo se vale.

Yo les escribí esto (que seguramente no les importará, pero me deja más tranquila), en caso de que necesiten inspiración:

A quien corresponda,
Escribo esta carta para hacer patente mi indignación acerca de la línea de cosméticos que se ha lanzado en estos días en colaboración con la firma Rodarte, y que toma como inspiración las condiciones de violencia de género en Ciudad Juárez, Chihuahua. Sé que la justificación estética de las personas a cargo de Rodarte es que, de paso en un viaje en automóvil, quedaron prendadas de los colores desérticos de la zona. Si este fue el caso ¿Por qué hacer una campaña de marketing en la que las modelos aparentan estar muertas y con signos de golpes y sangre en el cuerpo? Y sobre todo ¿Cómo es posible que se haya aceptado respaldar y producir esta línea a sabiendas de que su marca opera en México, el país en donde tienen lugar estas constantes violaciones a los derechos humanos?

Entiendo que la finalidad de una línea de cosméticos es principalmente vender su producto y ganar cuanto se pueda con él, y que las vidas de unas cuantas de esas personas desechables, como son las mujeres pobres de un país tercermundista son lo de menos. Sin embargo, me parece aberrante, terrible, indignante, que una compañía que en la elección de sus voceros, de sus representantes, había cuidado tener una imagen más pensada o más incluyente, comparada con la de otras compañías, haya tomado una decisión como la de respaldar una línea de cosméticos inspirada en las muertas de Juárez.

Entiendo también que haya personas a las que éste les parezca un tema poco importante, particularmente si gozan del privilegio de no vivir en países en los que la violencia contra las mujeres se hace presente en sus peores y más cruentas versiones todos los días, como debe ser el caso de las encargadas de Rodarte, y de los directivos de esta marca, por lo que una reacción como ésta, debe resultarles una exageración propia de alguien hipersensible y neurótico.

Sin embargo, ese no es mi caso. Ni el de mucha gente que conozco, que toma en serio estos temas, y a todos nosotros nos parece repugnante la existencia de maquillajes que se llamen Bordertown y Factory, frivolizando las condiciones de vida de las mujeres que trabajan en las maquilas y que son violadas y asesinadas todos los días por el simple hecho de ser mujeres.

Sé que la compañía ha presentado su "disculpa institucional" en la que lamentan que la gente se haya ofendido, sin tomar responsabilidad acerca de que la decisión de promover y vender una línea así fue una acción irresponsable, insensible y una falta de respeto total hacia una situación indignante. También sé que donarán 100,000 dólares a alguna fundación caritativa de Ciudad Juárez. Cien mil. Cuando una sola de las tiendas MAC en Inglaterra factura ciento treinta mil en una sola semana. Espero que no les afecte demasiado tanta generosidad.

Por mi parte, con la misma falta de generosidad y de tacto que ustedes han demostrado hacia las mujeres que mueren en mi país todos los días, no volveré a comprar un solo producto de su marca, y haré lo posible por difundir lo vergonzoso de sus actitudes, en espera de convencer a más personas de hacer lo mismo. Sé que las personas con un nivel mínimo de principios, lo harán.

Me despido decepcionada, enojada y todavía sin creer que vender una sombra o un rubor valgan más que la dignidad y el respeto hacia miles de mujeres trabajadoras muertas.

Atentamente,
Alejandra Espino.

Como lectura complementaria, les recomiendo el blog de Laura Wheat, en donde hay información tanto de la campaña, como de la vergonzosa patraseada.

EDITADO: En este blog hay un texto estupendo, así como una lista de todos los sitios en los que se ha hablado al respecto.

miércoles, 2 de junio de 2010

El México del "Sí se puede"

Vivimos en un país machista, de eso no hay duda. Y en un país racista, clasista, homofóbico, católico, apostólico, futbolero y guadalupano. Pero decir esto en voz alta nos traería el desprecio de los siempre bienintencionados medios de comunicación - y de muchos de sus seguidores -, que parecen empeñados en correr un velo sobre todo lo que sucede en la vida cotidiana, en la violencia cotidiana que se hace presente por todos lados. La cuestión ahorita es hacer como que México es lo máximo, produciendo una serie de spots en los que modelos altas, blancas y delgadas (el prototipo de la belleza local, vaya) se contonean en entornos paradisiacos de la geografía mexicana. Curiosamente (o no) esos parajes de ensueño - los que todavía no se venden al mejor postor para hacer campos de golf - están a escasos kilómetros de las zonas que son constantemente mencionadas por la violencia que rige en sus calles, o por los abusos institucionales contra los más débiles.

Y por si fuera poco, por si estos anuncios no fueran lo suficientemente insultantes, desde el fin de semana nos torturan con otra serie, que pertenece a un perverso proyecto llamado Iniciativa México: perverso no porque esté mal "reconocer los esfuerzos de la sociedad mexicana que contribuyen a construir un mejor país", sino porque los auspiciantes son las mismas televisoras que nos han demostrado una y otra vez que no les interesa un mejor país. Que lo único que buscan son ganancias fáciles y rápidas. Que siguen perpetuando imágenes de mujeres sumisas, de hombres "bien hombres" y de homosexuales -hombres, las lesbianas no existen- como locas chistositas. Que en un estado laico, transmiten las misas de la catedral que celebra un personaje conocido por proteger pederastas. Y que en favor del fervor mundialista ($$$) hacen a un lado todo tipo de notas que deberían de informarnos acerca de lo que sucede en este país. De lo que le sucede a la gente indefensa ante la podredumbre y corrupción de las instituciones.

Hacen a un lado información como el ataque de un grupo de policías a un refugio de mujeres maltratadas en Cancún. El ataque al grito de "¡Dénme a mi mujer!" de un policía local, acompañado por otros cinco hombres, todos armados, respaldados por autoridades de la región. En el México que Javier Aguirre "a veces no entiende, pero siempre ama", es posible no sólo que un marido golpee repetidas veces a su mujer, le rompa la nariz con una plancha y le niegue la comida a ella y a su hijo; también es posible que dos denuncias anteriores contra él, no procedan por sus contactos en el Ministerio Público. Y por si fuera poco, es posible que irrumpa a gritos y patadas, además de amenazas hacia las encargadas del centro, en un lugar que debería ser un espacio que protegiera a las mujeres que han experimentado violencia en sus relaciones, en sus casas, en sus cuerpos. ¿Por qué estas noticias no llegan a la primera plana? ¿Por qué seguimos olvidando todos esos casos de abusos - la guardería ABC, la niña violada en Yucatán que tendrá que parir al hijo de su padrastro - que nos hablan de lo descompuesto que está nuestro país? ¿Por qué seguimos endiosando a un grupo de futbolistas mediocres, gastando cantidades de dinero absurdas en tiempos de crisis, haciendo como que hay algo que festejar tras doscientos años de complejos y abusos, en vez de hablar claramente de lo que está mal y de qué necesitaría hacerse para corregirlo?

¿Será porque las desgracias de los pobres no venden pantallas de plasma? ¿Porque las mujeres maltratadas no se parecen a las de los anuncios del México Bicentenario? ¿Porque hablar de lo que está mal en este país nos hace malos mexicanos? Los mensajes que se reciben de los medios y las autoridades eso parecerían indicar, además de reiterarnos lo poco que valemos los que no somos "amigos de alguien", lo poco que valemos mientras no se trate de hacerle el gasto a la supertienda, a la supermarca, a la supertelevisora.

Mientras tanto, habrá que seguir hablando, para que no haya sólo una versión de cómo son las cosas en esta parte del mundo.


domingo, 25 de abril de 2010

Pensando en Lorena Ochoa


No me gusta el golf. En general, casi ningún deporte. Me gustan las fotos viejas de deportistas, pero eso es todo. Sin embargo, viviendo en México, era imposible no saber que Lorena Ochoa fue númerounodelmundo varias veces, y que, en resumen, era de los pocos rostros del deporte del que México podía enorgullecerse. Fue y era, porque esta semana Lorena Ochoa anunció su despedida del golf a nivel profesional y competitivo. En la declaración que dio, resalta su decisión de dedicarse a su familia y devolverles el tiempo que no pudo darles, y que sus intereses están ahora en formar una familia propia. La noticia, la escena de la despedida, y sobre todo las reacciones de "la opinión pública" me tienen metida en eso que mi amiga Luza llamó "sentimientos encontrados" al referirse al bypass gástrico de Alessandra Rampolla. Sentimientos encontrados porque, si esa es su decisión, si no ha recibido presiones por ningún lado para dejar su profesión, pues ese es el camino que debe seguir.

Sin embargo, algo no deja de hacerme ruido. Después de pensarlo un par de días, y de leer toda una serie de comentarios bienintencionados de personas que opinan que "bravo, Lorenita, elegiste el camino de la familia antes que el del poder y la fama" o que "Lorena se retira como campeona, logró todo lo que era posible lograr profesionalmente", me doy cuenta de que esa casi unánime respuesta positiva, enternecida y satisfecha con lo que ha conseguido Lorena Ochoa, a sus 28 años de edad, de lo que habla es de una sociedad que no espera nada de las mujeres. Al menos no profesionalmente hablando. Todas podemos hacer (y ser) lo que queramos, siempre y cuando nos llegue el momento de regresar al redil, de enaltecer los valores tradicionales y de poner a la familia antes que a la profesión. Incluso si se trata de la única deportista en este país que realmente es campeona en su disciplina. ¿De verdad creen que con 28 años Lorena Ochoa ya había dado todo lo que podía dar? ¿No será más bien que como no esperaban nada de una mujer deportista ser la campeona del mundo es mucho, muchísimo más que suficiente? E incluso si la ilusión de su vida era tener una familia ¿No nos cabe en la cabeza que lo haga al mismo tiempo que sigue compitiendo? Mientras pensaba en esto, recordé a Kristie Moore, la jugadora de curling de las Olimpiadas de Invierno de este año, que formaba parte del equipo canadiense, con todo y sus cinco meses de embarazo, dando al traste con todos esos prejuicios que nos hacen ver a las embarazadas como piezas frágiles de porcelana, y no como mujeres sanas pasando por una etapa natural de sus vidas.



Así que, aparentemente sí se puede ser madre de familia y deportista profesional. Hm. Interesante. Pero parece que en este país no nos han pasado el dato. Parece que aquí aún pensamos que la obligación moral de la mujer casada es cambiar el centro de gravedad de su vida, sin importar a qué se dedique, y dirigir todos sus esfuerzos y energías a "la vida familiar". Parece que aquí seguimos pensando que "la vida familiar" y "la vida profesional" de una mujer son entidades disociadas, y que todas nosotras, llegado el momento, tendremos que decidirnos sólo por una. Y ya sabemos todos cuál es la que contiene los verdaderos valores y las satisfacciones de verdad. Lo curioso es que al parecer, los hombres sí pueden llevar una vida integral, que incluya la profesión y los afectos, sin que esto les cause ningún contratiempo. Porque, por lo menos yo, no he leído en ninguna parte que Mr. Lorena Ochoa vaya a dejar de ir un par de días a la semana a la oficina para darle a su familia el tiempo que requiere. ¿Ustedes sí?

lunes, 19 de abril de 2010

Feminismo en Flickr


Caseface123, usuaria de Flickr, ha desarrollado este proyecto: pide a diversas personas que escriban en una cartulina lo que opinan del feminismo y les toma una foto. Es increíble, les recomiendo que se den una vuelta.

martes, 16 de marzo de 2010

Imagen del día: Feminismo de muñecas.


Gracias a Maricela, una apasionada de las Blythe, les presento una versión encantadora de una de esas figuras increíbles del feminismo reciente. Es un homenaje a Kathleen Hanna, de Bikini Kill y Le Tigre; y una de las principales caras del movimiento Rrrriot Grrrl.

La imagen viene de aquí.

domingo, 7 de marzo de 2010

En el día de las mujeres.


El ocho de marzo se celebra a las mujeres. El día internacional de la mujer. El día de la mujer trabajadora. Diversos matices en el nombre, con la finalidad de reconocer los diferentes momentos en la historia en los que las mujeres se han unido para luchar por el reconocimiento de sus derechos básicos: condiciones dignas de trabajo, el derecho al voto, a la propiedad.

Y como siempre sucede con este tipo de celebraciones a las mal llamadas minorías, la sensación es agridulce. Por un lado, se agradece la recuperación histórica de los hechos en los que participaron los que tradicionalmente se quedan al margen de registros oficiales; pero por otro, nos recuerda que seguimos siendo derivaciones de la norma, y que se nos tiene que dedicar un día o un mes al año, para que nos estemos tranquilos el resto del tiempo.

En días recientes, me ha tocado presenciar discusiones (en foros, en blogs, comentarios de personas cercanas) que hacen evidente que todavía nos falta mucho para pensar en las mujeres como seres humanos dignos del mínimo respeto. Generalizaciones como "las mujeres no saben explicar", "las mujeres son unas manipuladoras", "las mujeres atacan a las demás mujeres" no hacen sino reforzar prejuicios, y, sobre todo, y lo que me parece más peligroso, reforzar esta noción absurda de guerra de los sexos, de que existe un contingente llamado "los hombres" y otro contingente al otro lado llamado "las mujeres", y que ambos son heterogéneos y monolíticos en sus características. La personalidad, las coincidencias, las diferencias, todo se borra en esta construcción cultural en la que "todos los hombres son unos niños trogloditas" y "todas las mujeres son unas histéricas manipuladoras que se quieren casar" (y es la misma que permite que personas como Sherry Argov se forren de dinero a costa de nuestras inseguridades) Y por si fuera poco, convierte las ya de por sí complicadas relaciones personales, en una competencia, en una batalla en la que TIENE que ganar alguien; en una estúpida y cansada competencia por ver quién se chinga al otro primero. ¿Qué no estábamos hablando de una relación de pareja? ¿De una situación de respeto y complicidad? Al parecer, no.

Partiendo del punto en el que las mujeres en determinados entornos seguimos siendo adornos de los que se esperan bonitos modos y sonrisas constantes. Que no se tolera el enojo femenino y se tilda de berrinche; que a través de los medios de comunicación se insiste una y otra vez en que no debemos ser demasiado inteligentes, porque eso asusta. Que las cosas no se dicen directamente, sino con rodeos. Es por este tipo de nociones aprendidasyanosabemosdequién que nos metemos en los berenjenales en los que nos metemos cuando empezamos una relación, cuando exigimos respeto, cuando no nos quedamos calladas. No es posible que sigamos arrastrando esta "manera establecida" de hacer las cosas, en vez de escucharnos y tomar las decisiones que nos convengan como individuos, no como estereotipos. Y esto aplica tanto para hombres como para mujeres.

Todavía falta mucho para que a las mujeres no se nos dé un día que recuerde que también formamos parte de la historia; todavía falta para que esa sea una obviedad que no tenga que ser resaltada. Si queremos que en algún momento a las mujeres se nos considere seres humanos con la misma importancia que a los hombres, es necesario hacer algo al respecto. Y tenemos que empezar por cambiarnos a nosotros mismos. Empezar a distanciarnos de las narrativas perjudiciales y crear (y compartir) nuestros propios caminos partiendo del respeto. Y respetuosamente, pedir la consideración que se nos debe por el simple hecho de ser personas.

jueves, 4 de marzo de 2010

"Era una santa y ya está con dios"


Ya sé que los posts que les gustan son los indignados e iracundos. Representan la excusa perfecta para insultarme y hacerme ver que soy perjudicial para los valores de "La Familia Tradicional" (me halaga que consideren tan importante a este humilde blogcito rosa)

Sin embargo, hoy no tengo ganas de quejarme, sino de rendir un pequeño homenaje, a varios meses de su muerte, a mi abuelita Chayito. María del Rosario Franco Carrasco era su nombre completo. Murió el seis de agosto del año pasado, con mi mamá y conmigo junto a ella. Y ayer me encontré unas blusas que todavía conservan su olor. Eso debe ser lo que despertó de nuevo las ganas de escribir sobre ella, sobre todas esas cosas que quedaron pendientes y que es muy difícil que se recuperen. Desde la muerte de mi abuelo, hace unos 10 años, Chayito se desconectó del resto del mundo, y poco a poco fue olvidando más y más cosas; de ahí que fueran sólo pequeños retazos los que pude recuperar para conocerla con una mirada más adulta, más humana.

Porque, incluso desde varios años antes de que nos dejara físicamente, el resto de la familia se refería a ella en términos de santidad. "Mi mamá/mi abuelita es una santa" repetían una y otra vez mis primos y mis tíos. "Ya está con diositosanto y eso es lo que siempre quiso". Y yo me pregunto: ¿Cómo lo saben, si dejaron de verla sus últimos años? ¿Cómo lo saben? ¿alguna vez le preguntaron sobre su infancia, sobre sus gustos, sobre sus miedos? Yo sé que mi abuelita fue una persona totalmente congruente con su educación católica, y por momentos me da la impresión de que habría sido muy feliz si hubiera sido una de esas viudas virreinales que terminaban sus días en un convento contemplativo. Sé que era una persona con fe en sus creencias. Pero también sé que debajo de esa investidura otorgada por los parientes, como un recurso para desafanarse de ahondar más en Rosario como ser humano, había una persona, una mujer, que por los motivos que fuera se casó con mi abuelo y tuvo nueve hijos con él.

Una mujer que (y aquí empiezan los retazos de los que dispongo) era diestra como una araña para tejer, coser, bordar, remendar y cualquier otra actividad de labor con agujas- de hecho, dicen que hubo un tiempo en el que hacía vestidos de novia - pero que detestaba la cocina. Una mujer a la que no le gustaba probar cosas nuevas y que tenía la muletilla perfecta para excusarse en este sentido: "En mi casa esto no se usaba", decía cuando aparecía alguna cosa extraña en la mesa. Una mujer que me heredó el gusto por las alcaparras y el delirio por el helado. Una mujer que nunca nos mostró otra cosa más que paciencia y cariño, a pesar de que sus nietos podíamos ser verdaderas lacras, corriendo, gritando y aporreando el piano a ritmo del teleguía. Una mujer que siempre tenía el refrigerador lleno de jaletinas y una jarra de agua de limón casi tibia y demasiado dulce sobre la mesa. Una mujer que pasó en silencio diversas enfermedades, de la mano de mi mamá. Una mujer que fue siempre la imagen de la abuelita perfecta para mí y mi hermana: sentada en una mecedora tejiendo, siempre cariñosa, siempre tierna. Una mujer respetuosa de las opiniones de los demás, aunque no las compartiera. Alguien con quien compartimos la hora de la comida en familia todos los días desde que vino a vivir a nuestra casa, y con quien compartíamos además los chistes y las locuras familiares.

Sé que se casó en martes 13 y que su matrimonio duró sesenta años. Sé, porque lo he visto en fotos, que se fue de luna de miel en tren. Sé que tuvo su primer hijo a los 19, y que ese hijo y su primera niña tuvieron siempre un lugar especial en sus afectos por haberse consagrado a la vida religiosa. También sé que le catafixiaba a mi mamá sus antojos de moda ye-yé a cambio de que ella hiciera la comida del día (he de hacer un aparte para decir que mi mamá tiene el mejor sazón del mundo) Sé que su mamá murió cuando ella era casi un bebé, que tuvo después una Mamá Alicia y una Tía Consuelo, y que, de entre todos, adoraba a su hermano Jesús, un señor alto y de pelo blanco como la nieve.

También sé que al morir me dejó con muchas cosas que nunca sabré. Pero me queda el consuelo de haberla tenido tan cerca, de haber escuchado sus anécdotas de infancia, de haberla hecho mover la cabeza sin decir nada cuando me veía salir sin peinarme y de haberla hecho reir varias veces con mis despropósitos. Me queda como una satisfacción personal poder decir que mi abuelita podía ser muy simple y trabarse de risa a la mitad de una historia; que era una melindrosa para comer; que cuando empezó a perder la memoria se desesperaba y llegaba hasta a enojarse por sentirse perdida. Me queda como satisfacción personal poder decir que mi abuelita, más que una santa, fue una mujer como cualquier otra, y que yo pude vivirlo de primera mano.

Feminismo de jueves.

Ando bastante floja para escribir, pero a cambio les voy a dejar la mejor imagen de la semana.



¡Esta niña kicks ass! Ni idea de quién sea, ni dónde está, pero un aplauso para los padres que dan cauce y fomentan las inquietudes "poco femeninas" de su chamaca.

lunes, 1 de marzo de 2010

Feminismo de lunes




Una capsulita pop. Una frase de Lady GaGa:

"Some women choose to follow men, and some women choose to follow their dreams. If you’re wondering which way to go, remember that your career will never wake up and tell you that it doesn’t love you anymore."

O algo más o menos así:

"Algunas mujeres eligen seguir a sus hombres, y algunas otras deciden seguir sus sueños. Si estás preguntándote qué camino seguir, recuerda que tu carrera nunca despertará un día para decirte que ya no te ama."

Para los que piensan que el pop no tiene nada que ofrecer.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Hablemos del amor


El Colectivo Cursi les extiende la más cordial invitación a celebrar el tan manoseado y mercantilizado día del amor y la amistad de una manera diferente: en un picnic-té en el que tendremos una conversación, abierta a quien quiera participar en ella, en la que cuestionaremos, reflexionaremos, fantasearemos en voz alta acerca de las ideas sobre el amor que nos rodean actualmente.

Las contribuciones en especie (té, bocadillos, galletitas, etc.) son más que bienvenidas, pero de ninguna manera obligatorias.

La cita es el domingo 14 de febrero de las 4 a las 6 de la tarde, en el Parque Rosario Castellanos de la Ciudad de México.

martes, 2 de febrero de 2010

Reporte de visita.


El viernes pasado Sueñodenero, El Perro y una servidora, nos dimos una vuelta a la mesa redonda del Centro Cultural de España (echar ojo aquí abajito) El tema era "Mujer, indígena y pobre: ejemplo de lo que nadie quiere ser". Después de un par de horas de escuchar a las tres mujeres ponentes, Citlali Quecha, Martha Sánchez y Guadalupe Martínez, la impresión que compartíamos las tres era la de querer ser por lo menos un poco como ellas: fuertes, dulces, conscientes de las batallas que han librado y de las que les quedan por librar. El tema alrededor del cual giraban sus reflexiones era el de la violencia vivida en sus comunidades y familias; esa violencia que experimentan sólo por haber nacido mujeres; esa violencia que ejercemos sobre ellas por ser indígenas, por verse como se ven, por hablar como hablan. Y sin embargo. Historias que podrían ejemplificar vidas trágicas y terribles se ofrecen junto con la reflexión de que no vale la pena clavarse en ellas, porque a fin de cuentas, "he reído y he llorado. Pero he reído más de lo que he llorado" (En palabras de Citlali Q.)

Dos ideas que resuenan en particular: Defender "el derecho a la memoria". El derecho a conocer y compartir nuestro pasado, las características culturales que nos definen y que aún hoy, si no pertenecen al mundo de las pieles y cabellos claros, no nos parecen lo suficientemente importantes. Pero si queremos que se vayan dando cambios en nuestra vida cotidiana tenemos que empezar reconociendo la necesidad de recuperar y nutrir todas las memorias que nos conforman como sociedad.

La otra, "la descolonización del pensamiento"; yo la entiendo como la necesidad de desprendernos de todos estos comportamientos aprendidos que nos hacen daño porque no tienen que ver con quiénes somos y que sin embargo nos rigen en nuestras decisiones y actitudes diarias. Una de estas colonizaciones mentales, muy mentada en este espacio rosa, es la que vivimos al respecto de las apariencias. Nuestras herramientas para calificar al otro provienen de modelos que no tienen nada que ver con las mayorías que viven en este país. Y también es necesario que comencemos por cambiar nuestros ojos y nuestra mente. Que aprendamos que los cuerpos de los demás no nos pertenecen, que la belleza no es una sola, que nuestras palabras están cargadas de sentidos históricos y que tenemos que aprender a reconocerlos.

Es emocionante estar frente a mujeres que han hecho una carrera de defender su derecho a ser reconocidas y respetadas. Saber de sus problemas para tener pareja (por argüenderas), de las renuncias que han hecho, de todo lo que han ganado en experiencias de vida. Emocionante, e inspirador.

viernes, 22 de enero de 2010

Avisos parroquiales



Hoy, viernes, y cada viernes hasta el 19 de febrero, en el Centro Cultural de España de la ciudad de México habrá mesas redondas en torno a distintos temas relacionados con mujeres, feminidad, género. Comenzaron la semana pasada, pero todavía hay tiempo de asistir a la mayor parte de ellas.

La de hoy se titula "Mujer, lucha armada, guerra sucia y guerra de baja intensidad."
El viernes 29 de enero será "Mujer, indígena y pobre: ejemplo de lo que nadie quiere ser."
El viernes 5 de febrero "Teoría de la liberación feminista: Mujer, religión, sexualidad y aborto."
El viernes 12 de febrero "Violencias de género y feminicidio: formas de impunidad, complicidad o rebeldía."
El viernes 19 de febrero "Sexualidad femenina: espacio de placer y violencia (adulterio, prostitución, cáncer y VIH)"

Todas las mesas son de 19:00 a las 20:30 hs.

Estas mesas redondas se han organizado en torno al proyecto "Las muertes chiquitas" de Mireia Sallarés, y mañana, sábado 23 de enero, en Pinto Mi Raya, a las 12 del mediodía, se presentará el libro al respecto.